El lactato en sangre como biomarcador pronóstico de supervivencia y pérdida de peso en la esclerosis lateral amiotrófica: un estudio de exploración y validación

13/04/2026 9:48:17

Ref.: https://doi.org/10.1002/ana.78184

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) se caracteriza no solo por la degeneración de las motoneuronas, sino también por alteraciones en el metabolismo energético. Aproximadamente la mitad de los pacientes presentan un gasto de energía superior al normal durante el reposo (hipermetabolismo), lo cual se ha vinculado con una progresión más rápida de la enfermedad. Este estudio internacional ha explorado el papel del lactato en sangre, una sustancia que el organismo produce de forma natural al procesar energía, como un posible biomarcador pronóstico que permita predecir la evolución de una patología. Tradicionalmente considerado un producto de desecho, el lactato es en realidad un sustrato energético vital que ayuda a la comunicación metabólica entre los distintos tejidos del cuerpo.

El trabajo de investigación se diseñó como un estudio de exploración y validación utilizando dos grupos de pacientes independientes. El primer grupo, de origen australiano, incluyó a 110 personas con ELA y 86 sujetos sanos que actuaron como control para permitir la comparación de los datos. Los resultados obtenidos en este grupo fueron posteriormente validados en una cohorte japonesa compuesta por 36 pacientes adicionales. Los investigadores recolectaron muestras de sangre en ayunas para medir los niveles de lactato en reposo y realizaron un seguimiento detallado de la supervivencia y de los cambios en el índice de masa corporal, un indicador del estado nutricional basado en el peso y la altura, durante un periodo de tres meses. Para analizar los datos, se utilizó el método de Kaplan-Meier, una herramienta estadística para estimar la probabilidad de supervivencia, y el modelo de riesgos proporcionales de Cox para investigar la relación entre la supervivencia y diversas variables, ajustando los resultados por factores como la edad, el sexo y la función respiratoria.

El análisis inicial reveló que los niveles de lactato eran significativamente más elevados en las personas con esclerosis lateral amiotrófica en comparación con el grupo de control. Sin embargo, el hallazgo más relevante surgió al observar las diferencias dentro del propio grupo de pacientes, donde los autores identificaron que los niveles más bajos de lactato (situados por debajo de 1.05 mmol/L) se asociaban con una supervivencia significativamente más corta. En la cohorte australiana, la mediana de supervivencia fue de 39 meses para quienes tenían niveles bajos, frente a los 49 meses observados en el grupo con niveles superiores (p-valor=0.031). Este patrón se confirmó de manera sólida en el grupo de validación japonés, donde la diferencia estadística fue aún más marcada con un p-valor de 0.003. Los datos mostraron que el riesgo de mortalidad disminuía un 43% por cada aumento de una desviación estándar en los niveles de lactato (p-valor = 0.019).

Además de la supervivencia, el estudio encontró una conexión directa entre el metabolismo y la pérdida de peso, observando que los niveles reducidos de lactato se asociaban de forma independiente con un mayor descenso del índice de masa corporal en un plazo de tres meses. Estos niveles bajos de lactato también mostraron una correlación positiva con otros marcadores nutricionales importantes como la prealbúmina, una proteína que refleja las reservas proteicas, y los triglicéridos, grasas que sirven de reserva energética. Según los autores, estos hallazgos sugieren que el lactato en sangre actúa como un reflejo de la eficiencia metabólica del organismo. Una concentración baja de esta sustancia podría indicar que el cuerpo tiene dificultades para movilizar y utilizar sus recursos energéticos frente al estrés que supone la enfermedad. En conclusión, la investigación demuestra que el lactato en sangre es un biomarcador prometedor, accesible y de bajo coste para monitorizar el estado nutricional y predecir el curso clínico de la ELA.

Aunque se necesitan estudios adicionales para confirmar si las intervenciones nutricionales que eleven los niveles de lactato pueden mejorar directamente los resultados en los pacientes, este avance abre una nueva vía de esperanza para personalizar el cuidado metabólico. Los investigadores subrayan que entender estas alteraciones energéticas es fundamental, pues confirma que la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica también se libra en el campo de la nutrición y la eficiencia celular, permitiendo a los médicos una ventana de observación más clara para actuar de manera temprana y precisa.