La ELA como un fallo bioenergético de todo el organismo debido a disfunciones mitocondriales

21/09/2026 10:20:16

Ref.: https://doi.org/10.3390/biom16081126

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) ha sido tradicionalmente concebida como un trastorno neurodegenerativo limitado a la degeneración de las neuronas motoras. Sin embargo, esta revisión sugiere que la enfermedad abarca múltiples sistemas neuronales y órganos periféricos, manifestándose con frecuencia a niveles subclínicos. Los autores plantean que estas alteraciones multisistémicas y los trastornos metabólicos asociados preceden a los síntomas neurológicos evidentes en años, lo que redefine la comprensión patológica de la enfermedad y plantea la necesidad de buscar nuevas estrategias terapéuticas unificadas que abarquen el metabolismo celular a nivel sistémico.

Los investigadores llevaron a cabo una revisión bibliográfica exhaustiva utilizando principalmente las bases de datos PubMed, Medline, Scopus y Web of Science Core Collection. La estrategia de búsqueda combinó el término principal para la esclerosis lateral amiotrófica con palabras clave específicas sobre sistemas corporales, metabolismo, genética y organelas celulares, ampliando las referencias mediante referencias cruzadas. El estudio analizó los casos clasificándolos convencionalmente en esclerosis lateral amiotrófica esporádica y familiar, abarcando publicaciones que detallan desde alteraciones neuropatológicas hasta estudios de imagen estructural y análisis metabólicos en cohortes poblacionales extensas.

Los resultados de la investigación demuestran que las alteraciones en la ELA se extienden más allá del sistema motor clásico, afectando redes neuronales frontotemporales y circuitos hipotalámicos, este último vinculado a la regulación del peso corporal y las funciones metabólicas. Además, los datos revelan afectaciones subclínicas generalizadas en tejidos periféricos como la piel, el hígado, el músculo esquelético, el sistema hematológico y el sistema autónomo, las cuales se acompañan de un estado hipermetabólico y alteraciones en el metabolismo de los lípidos, los carbohidratos, los aminoácidos y los micronutrientes.

En este contexto, el estudio destaca que la disfunción mitocondrial emerge como el mecanismo central y transversal tanto en los subtipos familiares como en los esporádicos, interactuando de forma directa con el estrés oxidativo en un ciclo autoamplificador de daño celular. Estadísticamente, los hallazgos se sustentan en diversas observaciones clínicas y epidemiológicas significativas, tales como la prevalencia de alteraciones cognitivas frontotemporales que oscilan entre el 6,5 % y el 54,2 % en cohortes evaluadas, la presencia de esteatosis hepática en aproximadamente el 77 % de los individuos analizados, y un incremento en el gasto energético en reposo superior al 20 % en casi la mitad de los pacientes evaluados, factor que se correlaciona con una supervivencia reducida.

Los autores enfatizan que la ELA debe ser comprendida como una enfermedad metabólica y mitocondrial sistémica, donde las neuronas motoras, al ser células postmitóticas con demandas energéticas excepcionalmente altas, resultan ser las más afectadas ante el colapso bioenergético. También subrayan que la disfunción mitocondrial y el estrés oxidativo asociado representan el nexo patológico común que une las manifestaciones neurológicas y extraneuronales de la patología.

Centrar los futuros esfuerzos de investigación y desarrollo farmacológico en la protección mitocondrial y la restauración del metabolismo celular ofrecería una perspectiva esperanzadora, sugiriendo que la comprensión de estos mecanismos globales abrirá el camino hacia tratamientos modificadores de la enfermedad verdaderamente eficaces.