La melatonina puede retrasar la progresión de la Esclerosis Lateral Amiotrófica:

05/02/2021 1:53:48

Ref.: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1002/mus.27168
1. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23537713/
2. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17014688/
3. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23748038/
4. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28111541/
5. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32998479/
6. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12220335/


Según este nuevo estudio, las personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que usan melatonina tienen mejores resultados en cuanto a supervivencia se refiere y experimentan una progresión más lenta de la enfermedad.

A pesar de estos hallazgos tan prometedores, la estructura del análisis no permite establecer relaciones de causa y efecto, por lo que se necesitan más estudios.

La melatonina es una hormona neuroendocrina que se sintetiza principalmente en la glándula pineal de manera natural en respuesta a la oscuridad y exhibe una amplia gama de funciones biológicas, como el control del sueño, la regulación del ritmo circadiano, la mejora inmunológica, la regulación del metabolismo, efectos antioxidantes, antienvejecimiento y antitumorales, puede prevenir la muerte celular, reducir la inflamación, bloquear los canales de calcio, etc.

En lo que se refiere a su papel antioxidante, actuaría ayudando a disminuir un tipo de daño celular llamado estrés oxidativo, evento estrechamente relacionado con el desarrollo y progresión de la ELA caracterizado por una producción excesiva de moléculas oxidativas tóxicas. Por ello parece razonable suponer que la melatonina podría ser beneficiosa para los pacientes con esta enfermedad.

Los investigadores analizaron datos de la base PRO-ACT, que contiene datos de 23 ensayos clínicos de ELA. Se incluyeron un total de 1622 pacientes con ELA; de estos, 18 tomaban melatonina de manera habitual.

Las personas que tomaban melatonina eran significativamente más jóvenes en promedio que los que no la consumían (52,2 años frente a 58,3 años). También tenían una capacidad vital forzada (FVC) significativamente mayor (t = 2,94; P = 0,0035) (medida de la función pulmonar) y tenían menor posibilidad de requerir ventilación. Otros factores clínicos demográficos y previos al tratamiento fueron similares entre consumidores y no consumidores.


De los 18 consumidores de melatonina, 4 (22,2 %) murieron durante los estudios. De los no consumidores fallecieron 1360 (75,1 %). Los análisis estadísticos mostraron que el riesgo de muerte fue significativamente menor, en un 76 %, entre los usuarios de melatonina (índice de riesgo, 0,241; intervalo de confianza del 95 %, 0,088-0,659; p = 0,0056).


La progresión de la enfermedad, medida por una escala de calificación funcional de ELA estandarizada (ALSFRS-R), fue significativamente más lenta entre los consumidores de melatonina que entre los no usuarios (t = 2,71; P = 0,0069). La disminución de la FVC también fue significativamente más lenta en los usuarios.

Hay que tener en cuenta que estos hallazgos no implican causalidad (causa y efecto) y simplemente representan asociaciones entre el uso de melatonina y ciertos resultados positivos seleccionados de la ELA. Los resultados están destinados únicamente a generar hipótesis y no se pueden establecer asociaciones sólidas entre la melatonina y la progresión de la enfermedad de ELA.

Los investigadores señalaron que el estudio tiene limitaciones significativas, incluido el pequeño número de usuarios de melatonina y las diferencias entre usuarios y no usuarios antes del tratamiento. Además, debido a la base de datos utilizada, los investigadores no pudieron tener en cuenta algunos factores que se sabe que afectan la progresión de la enfermedad y la supervivencia en pacientes con ELA como son el apoyo de los cuidadores o la existencia de otras patologías.

Los investigadores concluyen que, dado su bajo costo y perfil de seguridad favorable, se justifica la investigación adicional de la melatonina para investigar la posible eficacia en la ELA.

Otros estudios

Existen estudios previos sobre el uso de la melatonina para tratar la ELA, no obstante, son pequeños y han arrojado resultados contradictorios.

En dos estudios con modelos de ratones transgénicos para el gen SOD1, la melatonina se asoció con un inicio tardío de la enfermedad, una disminución de la pérdida de neuronas motoras y una supervivencia prolongada (1,2). Otros estudios no mostraron ningún beneficio de los modelos de ratón transgénico tras el uso de melatonina, y uno relacionó la melatonina con una supervivencia reducida, mayor pérdida de neuronas motoras y una regulación al alza de SOD1 (3,4).

Otra revisión (5) discute el papel neuroprotector de la melatonina y pone de manifiesto los efectos beneficiosos sobre varias enfermedades neurodegenerativas. Sugiere que la melatonina regula el proceso de autofagia (destrucción de células y moléculas anormales o dañadas) a través de diferentes mecanismos. La melatonina podría ejercer sus efectos beneficiosos mediante la promoción de la autofagia y/o la inhibición de la misma, según los contextos celulares, y modelar el sistema nervioso a través de la autofagia.

Pequeños estudios de seguridad han revelado que dosis de melatonina en el muslo de hasta 300 mg/día durante 2 años parecían ser adecuadas y seguras en pacientes con ELA y redujeron los niveles de proteínas carboniladas circulantes en suero, un marcador del estrés oxidativo (2,6).

Con todo ello, parece ser que el uso de melatonina podría ser un nuevo campo para futuras investigaciones traslacionales y estudios clínicos para descubrir métodos preventivos o agentes terapéuticos para diferentes enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, debemos ser cautos y esperar a que se realicen estudios con mayor peso estadístico y clínico para llegar a conclusiones más robustas.